lunes, 27 de mayo de 2013

hola amigos hoy les hablaremos sobre la sexualidad en adolescentes ya que este tema  no esta bien claron en algunos adolescentes y hasta en adultos

SEXUALIDAD DEL ADOLESCENTE

Cambios y precauciones

La sexualidad de los adolescentes es un tema relevante, conflictivo, porque durante esta etapa convergen una serie de factores que interactúan de manera compleja y muchas veces opuesta. Por eso, es fundamental tener claro todo el proceso de la adolescencia para luego abordar las implicaciones de la sexualidad en esta etapa.
1. INTRODUCCIÓN
Actualmente, sicólogos, médicos, padres de familia y hasta los políticos hacen alusiones constantes al tema de la sexualidad en la adolescencia, lo que indica la importancia que tiene este período en nuestra sociedad.
Además de ser un tema relevante, también es conflictivo, porque durante esta etapa convergen una serie de factores que interactúan de manera compleja y muchas veces opuesta. Por eso, es fundamental tener claro todo el proceso de la adolescencia para luego abordar las implicaciones de la sexualidad en esta etapa.
2. DEFINICIONES
La adolescencia es el período en la vida en el cual se produce una serie de cambios físicos, psicológicos y sociales que transforman al niño en un individuo adulto.

4. COMPONENTES

El niño experimenta una serie de cambios que podrían dividirse en tres grandes categorías:
• Físicos o biológicos
• Sociales
• Psicológicos

4.1.
CAMBIOS BIOLÓGICOS

Se denomina pubertad a todos los cambios físicos que le ocurren al niño y que, de manera gradual, lo irán transformando en un individuo con un cuerpo adulto. La aparición de la pubertad varía considerablemente entre un niño y otro, pero, en general, se inicia entre los 8 y los 13 años en la mujer, y entre los 9 y los 14 años en el varón.

4.2. PUBERTAD EN EL ADOLESCENTE

Los cambios físicos en el varón ocurren de manera más tardía, tal como se señaló anteriormente. Quizá las modificaciones corporales ocurran uno o dos años después con respecto a las mujeres.
Entre las primeras modificaciones se encuentran el crecimiento de los testículos y de la bolsa escrotal. Posteriormente, aparecen los esbozos del vello púbico y, más o menos un año después, se inicia el crecimiento longitudinal del pene. Simultáneamente, hace su aparición el vello sexual secundario en las axilas, el bigote, la barba, el pecho y las piernas, de una manera gradual (ver tabla 20-3).
El aumento en la estatura sucede en edades sumamente variables, pero, en términos generales, el mayor crecimiento está dado al finalizar los 16 años, momento en el cual las modificaciones en la estructura corporal ya están casi definidas, así como los cambios en la voz y en la piel, como el acné.

4.3. TRASTORNOS

En nuestras sociedades, los cambios biológicos no representan ningún problema. La población alcanza los requerimientos nutricionales necesarios para desencadenar los fenómenos hormonales propios de la pubertad. De manera que, desde el punto de vista biológico, la adolescencia transcurre de manera silente, y las alteraciones son producto de enfermedades hormonales.
Una de las enfermedades más apremiantes es la pubertad precoz, que consiste en la aparición de los cambios físicos de la pubertad en niñas menores de ocho años o en varones menores de diez años.
Aunque usualmente la mayoría de estos trastornos no tendrán ninguna implicación a largo plazo, se impone una consulta médica.
Los efectos psicológicos de la pubertad precoz pueden ser devastadores. Nada más hay que imaginarse el impacto que podría provocar tener una niña de siete u ocho años con un desarrollo mamario considerable. De igual manera resulta difícil concebir a un niño con vello púbico y desarrollo testicular y fálico a los nueve años.
Muchos de estos infantes sufren desprecios en la escuela, reciben apodos y sienten enormes cohibiciones para disfrutar de las piscinas y las playas, por lo que la adaptación social les resulta dolorosa y a veces traumática.
El lado opuesto también existe, es decir, la pubertad tardía o retardo puberal, que ocurre en tres de cada cien jóvenes. Se define como la ausencia de los cambios físicos en una niña mayor de trece años o la ausencia de menstruación a los quince años. En el caso de los varones, se habla de una pubertad retrasada cuando las modificaciones corporales aun no han sucedido a los 14 años.
En estos casos, los jóvenes tienden a aislarse y a mantener conductas infantiles, porque sufren algún grado de desprecio por parte de sus compañeros que ya desarrollaron. Particularmente, esto se pone en evidencia en las actividades deportivas y sociales.

4.5. ASPECTOS PSICOLOGICOS

A diferencia de la joven, el varón adolescente goza de muy poca aceptación social. Los cánones de belleza en el hombre están más relacionados con características que van deparando los años, de manera que el joven sufre cierto grado de rechazo por su condición.
La sociedad tiende a considerar al adolescente como un “chiquillo”, y esto es una forma de descalificarlo del mundo de los adultos, que es precisamente el mundo al cual él debe ir incursionando. De modo que rápidamente se percata de que, para ser aceptado, debe aparentar ser mayor, debe simular ser un adulto.
Y aquí es donde emerge la función de la familia, de permitirle al joven sentirse aceptado, seguro de ser joven, y que pueda vivir de manera sana su juventud. Lamentablemente, esto no siempre sucede y los jóvenes se ven obligados a negar su juventud, a alienarse, a simular mayor edad, con lo cual se privan de una etapa que debería ser de disfrute y plenitud.
Aun cuando el joven desee ser adulto rápidamente, este proceso no se puede acelerar, y menos aun en una sociedad como la nuestra que exige muchos requisitos para conseguir la independencia económica. El joven opta por aparentar ser un adulto, ya que serlo realmente es un proceso que requiere mucho tiempo.
Algunos adolescentes manifiestan su alienación negándose a colaborar con las faenas del hogar; se tornan desafiantes y no cumplen con las reglas hogareñas. En fin, se vuelven rebeldes, como una señal de “ya no soy un niño al que pueden mandar”.
Y eso es precisamente lo que el joven quiere evitar: que lo traten como a un niño o como a un joven. Por eso, también es común que se aleje de sus hermanos menores y de los amigos que todavía son infantes, y que busque grupos de jóvenes mayores, para que no lo vayan a confundir.
En algunos casos, la situación es más intensa para el joven y decide dejar los estudios, porque ser estudiante le resulta degradante y contraproducente en su status anhelado. Otros eligen colegios nocturnos o ingresan en el mercado laboral no calificado.
La apariencia es muy importante para estos jóvenes que pierden la identidad. Así, visten siguiendo los estereotipos que exhibe la televisión. Los conflictos familiares son frecuentes, porque son pocos los padres que cuentan con los recursos para satisfacer los caprichos que el joven demanda, sobre todo cuando estos consisten en prendas de marca que son irracionalmente costosas.

5. LOS ADULTOS Y LOS JÓVENES

Siempre hemos dicho que el problema de los adolescentes radica en que imitan a los adultos. Prácticamente no hay un solo problema en esta etapa que no tenga su equivalente en los adultos. De manera que resulta muy ingenuo señalar a los adolescentes como un grupo problema. El problema es social.
Si hemos enumerado la paternidad irresponsable, el embarazo no deseado, el aborto, las disfunciones sexuales, el alcoholismo, el tabaquismo, la drogadicción, las conductas temerarias, los desplantes de virilidad, la jactancia sexual, como parte de los problemas de los adolescentes, debemos reconocer que estos son, precisamente, los males que padecen nuestros adultos.
Ubicar la adolescencia como una etapa crítica es una forma de obviar que vivimos en un medio social que no ha logrado aumentar la calidad de vida de sus habitantes, y que los progresos que logramos tienden a efectuarse en áreas económicas pero no en las áreas vivenciales. Además, las naciones más desarrolladas muestran en la dinámica de la adolescencia sus pies de barro, al ostentar problemáticas similares o, en algunos casos, peores.

7. ANTICONCEPCIÓN EN LOS ADOLESCENTES

Dado que el cuerpo del joven es sexual y reproductivamente maduro, es apto para la mayoría de los métodos existentes. Sin embargo, como son pocos los jóvenes que mantienen relaciones estables y duraderas, y lo usual son los múltiples encuentros fortuitos, debe tenerse presente que el método anticonceptivo los proteja, además, del riesgo de contraer una enfermedad de transmisión sexual (enfermedad venérea).
A continuación, se detallan los métodos anticonceptivos utilizados en los jóvenes.
• Preservativo: el condón cumple a cabalidad con los dos objetivos: la anticoncepción y la protección contra una enfermedad de transmisión sexual. No obstante, tiene algunas limitaciones. Por un lado, el condón no siempre está cuando se necesita, y esto es crucial en los adolescentes, porque tienen relaciones sexuales, no cuando quieren, sino cuando pueden, y con frecuencia no saben prever cuándo se presentará la oportunidad.
Debido a esto, algunos jóvenes optan por portar condones en su billetera, y desconocen que las altas temperaturas que se generan en el bolsillo los dañan y, por lo tanto, disminuyen su eficacia anticonceptiva.
En el caso de los jóvenes que ocultan su vida sexual a la familia, el preservativo se convierte en un delator en potencia de su actividad sexual, de manera que muchos deciden no usarlos por miedo a ser descubiertos.

• El método del ritmo: quizá este es uno de los peores métodos para los jóvenes, por la razón que anotamos anteriormente, en el sentido de que el adolescente no puede planear sus relaciones sexuales y difícilmente se abstendrá el día que se le presenta la ocasión.
En el caso específico del método del moco cervical, el problema es aun mayor porque son muchas las jóvenes que desconocen por completo su anatomía interna, por lo que este método resulta muy pretensioso.

• El coito interruptus: el método de la retirada es quizá el más utilizado por los jóvenes, con el agravante de que no solo es un pésimo método anticonceptivo, sino que también fomenta las disfunciones sexuales y no evita el contagio de las enfermedades de transmisión sexual.
• Las pastillas anticonceptivas: a pesar de los enormes temores que la población guarda en torno a la utilización de las “pastillas”, los reportes científicos mencionan que son un método excelente para las jóvenes, sobre todo las pastillas minidosificadas y la minipíldora.
Sin embargo, también tienen la limitación de que no protegen del riesgo infeccioso. Además, exigen de la disciplina necesaria para que la mujer recuerde tomarlas diariamente.
En jóvenes que mantienen su vida sexual al margen del conocimiento familiar, tiende a ser difícil ocultarlas de los ojos de la familia.
Otra enorme limitación radica en que los gestágenos orales requieren de una evaluación médica para su prescripción, y nuestro sistema de salud no brinda el ambiente necesario para que los jóvenes acudan. Por ello, con frecuencia se automedican, con las severas y nefastas consecuencias que esto acarrea.

• El dispositivo intrauterino: probablemente este sea uno de los métodos que los autores consideramos menos recomendables para las jóvenes, porque aumenta la posibilidad de que una infección vaginal ascienda a los órganos internos y condicione cuadros de esterilidad, lo cual sería una catástrofe en personas tan jóvenes.

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