LA SALUD: un estilo de vida sano
Todos tenemos un estilo de vida que viene condicionado por muy distintos factores como el lugar y el momento en que vivimos. Somos consecuencia de una sociedad en la que estamos integrados, pero no al cien por cien. Siempre queda un margen de libre elección.
Lo que más afecta al como somos, es la presión ambiental. Cuanto más integrados estamos menos notamos esa presión, e incluso se llega a desconocer. Cuanto más disconformes con la realidad que vivimos somos más conscientes de la presión social a la que nos vemos sometidos. Ante ello las personas reaccionamos de muy diversas maneras, nos aislamos o nos juntamos con quienes tienen formas de vida similares, luchamos por cambiar la sociedad en aquellos aspectos en los que nos sentimos especialmente descontentos, o buscamos caminos de evasión más o menos acertados.
Otro factor que influye poderosamente en el como somos es la educación recibida, en el sentido más amplio de la palabra, siendo la familia la que primero y más ampliamente nos influye. Posteriormente es el grupo de iguales, o sea nuestros colegas de edad, los de nuestra quinta los que más nos influyen, y no la escuela como siempre se dice. Posteriormente son los medios de comunicación con una influencia feroz por parte de la televisión, seguida del cine y modernamente el Internet quienes transmiten modelos de conducta a la ciudadanía.
Hoy en día, el resto de instituciones son mucho menos influyentes en los modos de vida, como la escuela, las religiones, los partidos, los sindicatos, las asociaciones o las ongs.
De todas esas influencias, cada uno ha captado y adoptado unos modos de ser y de actuar, que no son inamovibles, que se cambian por nuevos modos de entender las cosas, nuevas modas, acontecimientos que marcan nuestro carácter, etc. Con todo ello vamos perfilando nuestro modo de ser, y un estilo de vida particular.
Unos somos conscientes de ese estilo de vida y otros no. Pero el estilo de vida existe y nos afecta. Tanto es así que los americanos han convertido el cine en un modo sistemático de invasión cultural en todos los rincones del mundo. A través del cine han exportado su peculiar estilo de vida. Y han creado modas que finalmente se han convertido en modos de vida.
El estilo de vida que adoptamos nos hace hacer determinadas cosas y evitar otras, y viceversa, las cosas que hacemos o que no hacemos nos determinan un tipo de vida.
Lo más probable es que pensemos que nuestro estilo de vida lo hemos adoptado nosotros, que somos quienes tomamos las decisiones que nos afectan, y que solo una parte debe ser inconsciente. Pero nos sorprenderíamos de la cantidad de cosas que hacemos heredadas e inducidas.
Por ejemplo, los hábitos alimenticios nos vienen por transmisión familiar, aunque con la independencia familiar se puedan ir modificando incluso de forma sustancial. En cambio la vestimenta suele ser deliberadamente elegida por uno mismo, o al menos eso nos creemos, pues más bien es inducida por el ambiente en el que nos movemos.
¿Por qué un estilo de vida saludable?
Una vez aceptado que existe un estilo de vida, en parte adoptado de modo consciente y en parte inconsciente, podemos reflexionar sobre nuestro estilo de vida personal y sobre otras posibles formas de vida.
El estilo de vida, es el que nos hace ser como somos e incluso da una imagen de nosotros. Es el origen de muchos de las cosas que nos pasan. Pongamos el ejemplo más fácil aunque extremo pero muy clarificante. Aquella persona que tiene incorporado el hábito del consumo del alcohol en su vida, seguramente se habrá provocado un estilo de vida que denominamos “alcoholismo” y cuyas consecuencias tanto físicas como psíquicas son de todos conocidas.
Para que esas personas restauren su salud física y su equilibrio mental puede utilizarse fármacos y terapias como formula de transición, pero tarde o temprano lo que precisa es un cambio de vida radical. Posiblemente el alcohol, tampoco sea el origen de su problema, sino que la raíz esté en el medio en el que vive, en la falta de arraigo familiar, en la ausencia de afecto, en las nulas expectativas de futuro, etc. Todo ello requiere un tratamiento de choque, que pasa por romper con el modo de vida.
He tomado como ejemplo de estilo de vida un modelo fácilmente identificable por todo el mundo y debidamente etiquetado con el apelativo de “alcohólico” y por tanto diríamos que es lo obvio, al igual que ocurriría si tomásemos como ejemplo otra etiqueta como “drogadicto”.
Pero todavía resultaría más difícil comprender para muchos si nos referimos a los considerados ciudadanos “normales”, quienes llevan la vida de cualquier vecino. A este grupo aparentemente pertenecemos la gran mayoría, y a no ser porque algunos son etiquetados como “deportistas” creeríamos que no hay diferencias de estilo de vida de unos y otros.
He tomado como ejemplo de estilo de vida un modelo fácilmente identificable por todo el mundo y debidamente etiquetado con el apelativo de “alcohólico” y por tanto diríamos que es lo obvio, al igual que ocurriría si tomásemos como ejemplo otra etiqueta como “drogadicto”.
Pero todavía resultaría más difícil comprender para muchos si nos referimos a los considerados ciudadanos “normales”, quienes llevan la vida de cualquier vecino. A este grupo aparentemente pertenecemos la gran mayoría, y a no ser porque algunos son etiquetados como “deportistas” creeríamos que no hay diferencias de estilo de vida de unos y otros.
tomado de salud natural. fecha de consulta: 11/05/2013

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